Después de cinco años organizando retiros de crecimiento personal, hay algo que se repite una y otra vez. La mayoría de las personas que vienen lo hacen con muchísimas ganas, pero también con mucho miedo. Y ese miedo casi nunca es al retiro. Es al hecho de salir de su zona de confort y enfrentarse a lo desconocido.
Es completamente normal.
Al final, cuando vamos a vivir algo que nunca hemos experimentado antes, nuestra mente intenta protegernos. Empiezan a aparecer preguntas como: ¿Y si me pongo nervioso? ¿Y si me da ansiedad? ¿Y si no encajo con el grupo? ¿Y si se remueven demasiadas cosas? ¿Y si necesito irme?
Durante todos estos años he escuchado estas preguntas una y otra vez. Y, curiosamente, después del retiro casi todas esas personas terminan diciéndome la misma frase:
Si te interesa o tienes alguna duda, mándame un mensaje por whatsapp
Con cariño, Sandra 💛
«Ojalá hubiera venido antes.»
El miedo no es al retiro, sino a lo desconocido
Creo que el mayor miedo no es hacer un retiro. El verdadero miedo es salir de ese lugar que conocemos, aunque muchas veces ya no nos haga bien. Nos cuesta dejar atrás la rutina, el control, lo previsible. Porque, aunque a veces esa rutina nos esté agotando, al menos sabemos cómo movernos dentro de ella. Desde mi experiencia, cuando sentimos que perdemos el control aparecen muchos de nuestros miedos más profundos. Esa parte de nosotros que intenta protegernos y mantenernos en lo conocido, aunque sepamos que necesitamos un cambio.El miedo se supera haciéndolo con miedo
Por eso siempre digo que el miedo no desaparece antes de hacer las cosas. El miedo se supera haciéndolo con miedo.
Hay algo que nunca deja de sorprenderme
En cuanto las personas llegan al retiro y ponen un pie en el lugar, toda esa tensión con la que venían empieza a desaparecer. Es como si el cuerpo entendiera antes que la mente que ya está en un lugar seguro. Empiezan a respirar de otra manera. Conectan con la naturaleza, con el silencio, con las personas que les acompañan y, poco a poco, dejan de pensar en todo aquello que tanto les preocupaba antes de venir. Muchas veces, cuando alguien me dice que le da miedo venir a un retiro, le respondo algo muy parecido a esto:«Piensa en cómo sales cuando vienes a una sesión. Más tranquilo, más conectado contigo y con la sensación de haber parado un momento para escucharte. Ahora imagina eso durante todo un fin de semana. Imagina un lugar rodeado de naturaleza, sin prisas, sin distracciones. Un espacio donde no tienes que ocuparte de nada, ni siquiera de cocinar. Donde todo está preparado para que tú solo tengas que hacer una cosa: estar contigo. Imagina compartir esos días con personas que, aunque no conoces de nada, probablemente sienten inquietudes muy parecidas a las tuyas. Personas con las que, sin darte cuenta, acabarás sintiéndote como en casa. ¿Qué más se puede pedir?»Y, sinceramente, eso es exactamente lo que suele pasar.
Os quiero contar una experiencia de mi último retiro
En el último retiro vino una persona que llevaba mucho tiempo escribiéndome para pedirme información. En cada edición me decía que tenía muchísimas ganas de venir, pero siempre aparecía el mismo miedo. Convivía desde hacía tiempo con crisis de ansiedad muy intensas y le aterraba la idea de encontrarse mal estando fuera de casa. Dos días antes del retiro tuvo una cita con su psicóloga. Hablando de sus miedos y de todo lo que llevaba tiempo posponiendo, la animó a salir de esa rutina en la que sentía que ya no estaba bien y a regalarse la oportunidad de vivir una experiencia diferente. A veces, para empezar a encontrarnos mejor, también necesitamos atrevernos a hacer algo distinto. Ese mismo día me escribió para decirme que, por fin, había decidido venir.Recuerdo perfectamente nuestra conversación
Me dijo:«Sandra, ¿y si me da una crisis de ansiedad? ¿Y si me pongo fatal? ¿Y si luego me quiero ir?»Y yo le respondí con toda la tranquilidad del mundo:
«Si eso ocurre, no te preocupes. Yo misma te llevo a casa en coche. Pero también quiero decirte una cosa: estoy casi segura de que, en cuanto llegues y pongas un pie allí, todo ese miedo que ahora sientes va a empezar a desaparecer.»Y así fue. Durante todo el fin de semana apenas necesitó tomar la medicación que habitualmente utilizaba. No tuvo ninguna crisis de ansiedad. No apareció ese miedo que llevaba días imaginando. Simplemente disfrutó. Se permitió reír. Conectó con las personas. Se sintió segura. Y volvió a experimentar algo que hacía mucho tiempo que no sentía: la tranquilidad de vivir el aquí y el ahora. Cuando llegó el momento de despedirnos me dijo una frase que nunca olvidaré:
«Sandra, si me trajeran aquí a mi familia, me quedaría a vivir para siempre.»
Lo más bonito de un retiro de crecimiento personal
Si hay algo que me emociona profundamente de cada retiro es el momento en el que las personas empiezan a compartir cómo se sienten. Y entonces descubren algo muy importante. Que no son las únicas. Que aquello que llevaban tanto tiempo viviendo en silencio también lo ha sentido otra persona. Que todos tenemos nuestras heridas, nuestros miedos y nuestros procesos. Y, casi sin darse cuenta, dejan de sentirse solos. Empiezan a sentirse comprendidos, sostenidos y acompañados. Y creo que ese es uno de los regalos más grandes que puede ofrecer un retiro.Una última reflexión sobre atreverte a vivir tu retiro
Quizá nunca llegue el momento en el que desaparezcan todos los miedos. Pero después de cinco años acompañando retiros puedo decirte una cosa con total sinceridad: las personas que más miedo tenían antes de venir suelen ser las mismas que, al terminar, me abrazan y me dicen:«Ojalá hubiera dado este paso mucho antes.»Si sientes que hay una parte de ti que lleva tiempo diciéndote que necesitas parar, respirar y regalarte un espacio para ti, quizá no necesites dejar de tener miedo. Quizá solo necesites confiar lo suficiente para dar ese primer paso. Porque, muchas veces, las experiencias que más nos transforman empiezan precisamente el día que decidimos hacer algo… aun con miedo.
¿Te gustaría vivir tu primer retiro de crecimiento personal este julio?
Si algo de lo que has leído ha resonado en ti, quiero contarte que los días 18 y 19 de julio celebro el retiro «Volver a tu Esencia» en el Jardín de Selda, en Navarrés. 24 horas rodeados de naturaleza para desconectar del ruido, reconectar contigo y compartir un espacio seguro con otras personas que, como tú, sienten que ha llegado el momento de parar y volver a escucharse. Incluye alojamiento, comidas vegetarianas y todas las prácticas del retiro. La inversión es de 200€ y las plazas son limitadas para cuidar la intimidad del grupo. Si sientes que este puede ser el momento de regalarte esta experiencia, escríbeme por Instagram la palabra RETIRO y te cuento todos los detalles sin compromiso. A veces, el paso más pequeño es también el que más nos transforma. Por último comparto lo que han dicho de mi último retiro de junioUna experiencia maravillosa, gracias Sandra y a Juan por estar sosteniendo desde el amor en cada taller, el retiro es un antes y un después en tu vida. No dudaría en volver! ❤️❤️❤️ gracias de corazón! 🥰
Mi primer retiro y una experiencia profundamente iluminadora. ✨ Gracias, Sandra y Juan, por guiarnos con tanto amor y autenticidad. Ha sido un regalo. 💚🙏
La mejor experiencia de mi vida, gracias 😍. Gracias al universo por ponerme gente como vosotros 😍🙌
Tuve la oportunidad de ir a pasar el sábado al retiro y ha sido un antes y un después para mí. No sabría explicarlo con palabras, hay que vivirlo!! Lo único que sé es que gracias a ellos puedo estar más tranquila y en paz. Esa conexión que tienen Sandra y Juan que hacen que las cosas fluyan, que sin saberlo te dan lo que necesitas. Gracias de corazón 💖✨
Si te interesa o tienes alguna duda, mándame un mensaje por whatsapp
Con cariño, Sandra 💛 
