Siempre he sentido una conexión muy especial con los adolescentes, por eso la terapia para adolescentes está tan presente en mi centro.
Por qué conecto tan bien con los adolescentes en consulta
Después de muchos años acompañando a personas en consulta, me he dado cuenta de que conectar con ellos me sale de una forma muy natural. Muchas veces me preguntan por qué, y la verdad es que no tengo una respuesta exacta. Quizá tenga que ver con que todavía recuerdo muy bien cómo viví mi propia adolescencia. Y, al mismo tiempo, hoy también soy madre.

La adolescencia: una etapa que queda en tierra de nadie
Cómo se viven las emociones en la adolescencia
A veces cierro los ojos y todavía puedo recordar aquella etapa. Recuerdo lo intensas que se vivían las emociones, cómo una palabra podía doler durante días o cómo una pequeña alegría parecía llenar el mundo entero. En la adolescencia todo se vive de una manera muy intensa y muchas veces situaciones que para un adulto pueden parecer pequeñas dejan una huella muy profunda.
Por eso, cuando un adolescente entra en mi consulta, intento no mirar solo lo que le está pasando. Intento comprender cómo lo está viviendo. Porque cuando uno se siente comprendido de verdad, es mucho más fácil empezar a encontrarse mejor.
Además, siento que la adolescencia es una etapa que muchas veces queda en tierra de nadie. Hay muchísimos recursos para los niños y también para los adultos, pero los adolescentes parecen quedarse en medio. Con frecuencia reciben etiquetas como «rebelde», «complicado» o «difícil», cuando muchas veces lo único que necesitan es un espacio donde sentirse escuchados y comprendidos.
La presión social que hoy soportan los adolescentes
Vivimos en una sociedad que, sin darnos cuenta, también les pone mucha presión. Les preguntamos continuamente qué quieren estudiar, a qué quieren dedicarse o qué van a hacer con su vida, cuando muchos de ellos todavía están descubriendo quiénes son. Es normal que esa presión les genere dudas, ansiedad o una sensación constante de no estar haciendo suficiente.
Mi enfoque en la terapia para adolescentes: ayudarles a conocerse
Mi objetivo no es cambiar a un adolescente, sino ayudarle a conocerse mejor.
Entender las emociones sin quedarse atrapado en ellas
Me gusta enseñarles a entender cómo funciona su mente, cómo viven sus emociones y que comprendan que sentir tristeza, enfado, miedo o frustración no significa que haya algo malo en ellos. Todas las emociones tienen una función. Lo importante no es evitar sentirlas, sino aprender a vivirlas sin quedarse atrapado en ellas.
Recuperar la autoestima y la conexión consigo mismos
También intento ayudarles a recuperar la conexión consigo mismos, fortalecer su autoestima, confiar en lo que son y descubrir todos los recursos que ya tienen dentro.
Las herramientas que utilizo en la terapia para adolescentes
Cada adolescente necesita un acompañamiento diferente. Por eso adapto las herramientas a cada persona. En algunos casos trabajo con acupuntura, en otros con Flores de Bach, gestión emocional, constelaciones familiares o trabajo con la energía. Lo importante no es la herramienta en sí, sino encontrar cuál puede ayudar más a cada adolescente en el momento que está viviendo.
A lo largo de todos estos años hay algo que siempre me ha llamado la atención: nunca me ha pasado que no haya conectado con un adolescente. Incluso con los más tímidos, con aquellos a los que les cuesta mirar a los ojos o expresar lo que sienten, siempre terminamos encontrando la manera de conectar. Y creo que esa conexión es el primer paso para que puedan empezar a abrirse y confiar.

Un caso real: cómo una chica de 15 años recuperó su bienestar
Os quiero contar una experiencia que viví hace muy poquito.
La primera sesión: acupuntura y Flores de Bach
Llegó a consulta una chica de 15 años. Era una adolescente brillante. Sacaba muy buenas notas, era responsable y cumplía con todo lo que se esperaba de ella. Sin embargo, por dentro no conseguía sentirse bien.
Lloraba con frecuencia, apenas disfrutaba de su tiempo libre y sentía una necesidad constante de estar estudiando o haciendo tareas. Le costaba muchísimo relajarse, salir con sus amigas o simplemente permitirse disfrutar sin sentir que estaba perdiendo el tiempo.
En nuestra primera sesión hablamos mucho. Intentamos comprender qué podía haber detrás de todo aquello y, sobre todo, le ofrecí un espacio donde pudiera sentirse escuchada sin miedo a ser juzgada.
Ese mismo día realizamos una sesión de acupuntura y comenzamos un acompañamiento con Flores de Bach para trabajar toda la parte emocional.
Cuatro días después: la llamada de su madre
Cuatro días después recibí una llamada de su madre.
Todavía recuerdo la emoción con la que me decía que su hija estaba mucho más tranquila, más contenta, más cercana con la familia y con sus amigas. Se había ido de viaje de fin de curso y, por primera vez en mucho tiempo, había conseguido disfrutar de verdad.
Lo que un adolescente necesita de verdad
Cada adolescente vive su proceso de una manera diferente y no todos evolucionan al mismo ritmo. Pero acompañar historias como esta me recuerda cada día por qué amo tanto mi trabajo.
Porque muchas veces un adolescente no necesita que alguien le diga quién tiene que ser.
Necesita un lugar donde sentirse seguro para descubrir quién es.
Y cuando eso ocurre, empiezan a aparecer la confianza, la calma, la autoestima y una forma mucho más sana de mirar la vida.
¿Sientes que tu hijo o hija necesita acompañamiento?
Si sientes que tu hijo o tu hija está atravesando una etapa complicada y simplemente necesita un espacio donde sentirse escuchado, comprendido y acompañado, quizás este sea el momento de dar ese primer paso.
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